La educación es uno de los pilares básicos de socialización para hacer frente a los retos a los que se enfrenta hoy la sociedad, entre los que se encuentra el ascenso injustificado de mujeres asesinadas por violencia machista, por lo que es allí donde debemos prestar especial atención a la educación en igualdad, pues esta es un principio ético imprescindible para enriquecer nuestro desarrollo personal y social, ya que es imposible lograr una educación integral y la formación en valores si perpetuamos situaciones que discriminen, excluyan o invisibilicen a las mujeres.

Si bien es cierto que la escuela tiene mucho que decir y aportar en este sentido, la familia, como primer espacio de socialización, es el pilar básico para alcanzar la tan ansiada igualdad entre géneros, ya que es el lugar en el que aprendemos qué significa ser hombre o mujer: qué roles, qué tareas, responsabilidades y lugares, podemos ocupar unas y otros; pero también cómo hemos de expresarnos, qué sentir, cuáles deben ser nuestros sueños y proyectos de vida, según seamos chicos o chicas.

Dicho esto, entendemos que es imprescindible que familia y escuela trabajan unidas en el proceso de coeducación, para construir una sociedad más justa y feliz donde todas las personas tengan la posibilidad de desarrollar sus cualidades y capacidades en función de sus intereses, y no en función de lo que se espera de ellas por el simple hecho de ser hombre o mujer.

Por ello, desde la Asociación Colectivo para el Desarrollo Rural de Tierra de Campos, trabajamos por la igualdad entre niños y niñas, mujeres y hombres mediante la realización de diversos talleres y actividades que de manera transversal se llevan a cabo por el territorio de Castilla y León.