El informe ‘Inmi-rural’ muestra que los extranjeros compensan la marcha de los jóvenes de los pueblos de Castilla y León

La inmigración está amortiguando la despoblación del medio rural que aunque sigue registrando más defunciones que nacimientos, ha logrado equilibrar la marcha de los vecinos de sus casas con la llegada de familias de otros países. Los últimos movimientos en Castilla y León indican que la población inmigrante se ha estabilizado en el medio rural y alcanza a una segunda generación que está contribuyendo a la revitalización demográfica, según se ha puesto de manifiesto en la sesión de apertura de las Jornadas ‘Inmigración y Medio Rural’.

En este encuentro celebrado en el edificio Vicerrector Santiago Hidalgo de la Universidad de Valladolid en Segovia, se presentaron las conclusiones del proyecto de investigación ‘Inmi-rural. Crisis e Inmigración en el Medio Rural de Castilla y León: Escenarios Socio-territoriales para el Arraigo de los Inmigrantes y la Sostenibilidad Social de las Áreas Rurales” dirigido por la profesora del campus María Zambrano, Rosario Sampedro.

El estudio Inmi-rural, que se inició en 2016, muestra que actualmente el 6,6 por ciento de los habitantes del medio rural de la comunidad autónoma ha nacido en el extranjero, porcentaje que sube al 12 por ciento entre los que tienen entre 20 y 39 años; y el 23,5 por ciento de las nuevas generaciones rurales tienen una madre de origen foráneo. Los investigadores constatan que si bien Castilla y León recibió de forma atenuada y con retraso la gran oleada de inmigración laboral de los años noventa, estos flujos han transformado significativamente unas dinámicas marcadas desde hace años por la despoblación y el envejecimiento.

Rosario Sampedro, socióloga y profesora de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación del Campus María Zambrano, precisa que en estos momentos “en prácticamente todos los pueblos de Castilla y León podemos encontrar población inmigrante”. Recuerda que la crisis económica de 2008 frenó la llegada de extranjeros e incluso impulsó el regreso de muchos que ya estaban en Castilla y León. Sin embargo, asegura Sampedro que en los dos últimos años el saldo migratorio en el medio rural ha vuelto a ser positivo, es decir está llegando más gente de la que se va de los pueblos.

Javier Paniagua, Gerente del Grupo de Acción Local (GAL) ‘Asociación Colectivo para el Desarrollo Rural de Tierra de Campos’ participó en la Mesa redonda “Visibilización de la población inmigrante en el medio rural”, moderada por Luis Camarero (UNED) y en la que también participaron Marga Enríquez Campesino. Periodista de RNE-Castilla y León y Rosa Arranz García Presidenta de ISMUR-CyL,-Secretaria del GAL Honorse Tierra de Pinares.

Paniagua tuvo la oportunidad de exponer algunos obstáculos que impiden hacer visibles a las personas inmigrantes en el medio rural, como son: sobreexplotación laboral, falta de vínculos, dificultad del idioma, desconocimiento de los servicios. Además, pudo compartir algunas ideas que pueden hacerles protagonista en el desarrollo rural: atención educativa a niñas y niños de 1 a 3 años, acompañamiento socioeducativo, ayudas en una primera fase de asentamiento, favorecer los procesos de acogida. Y por último, destacó algunas ideas para que pueda existir una verdadera convivencia intercultural: desarrollar programas de educación intercultural en IES del medio rural, trabajo cooperativo entre administraciones y entidades sociales,…

La población inmigrante que ha permanecido en el medio rural en Castilla y León es ahora “más estable y con un perfil más familiar”, según muestra la investigación financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad y los Fondos FEDER, en el marco del Programa Estatal de I+D+i orientado a los Retos de la Sociedad.

Las conclusiones del estudio apuntan a la necesidad de invertir recursos y desarrollar políticas que favorezcan el arraigo a medio y largo plazo. La sostenibilidad social y demográfica en los pueblos de Castilla y León “pasa por impulsar unas comunidades rurales cada vez más interculturales y cosmopolitas” sostienen los investigadores.

La mayoría de los inmigrantes llegan al campo para trabajar en la agricultura, en el sector agroalimentario, en la atención a personas dependientes.. “y están teniendo un papel fundamental en la repoblación del medio rural pero no se les da suficiente protagonismo ni se les presta atención”, señalaba ayer la directora del estudio ante el jefe de Servicio de Asuntos Migratorios de la Consejería de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior de la Junta de Castilla y León, Luis González Romo, al que agradeció participar en la jornada.

Rosario Sampedro hizo especial hincapié en la necesidad de destinar recursos y acciones políticas para cultivar la conciencia social y la integración. “La convivencia intercultural no es algo que suceda de forma espontánea” apuntó la investigadora remarcando que si “dejamos que los procesos vaya a su aire podemos encontrarnos con conflictos, formación de guetos, y malentendidos entre la población inmigrante y la autóctona”.

El estudio presentado en Segovia constata que existe una fuerte tendencia a confundir integración social con asimilación cultural y que los inmigrantes están ausentes del imaginario del desarrollo rural. Se les considera trabajadores precarios o usuarios de los servicios sociales, más que consumidores, potenciales emprendedores, y, en definitiva, nuevos vecinos.